Sorpresa en el CMB por la confirmación de una pelea que no esperaban tan pronto

Mucho había esperado Dillian Whyte la fecha que, tras varios aplazos a causa de la pandemia, había quedado establecida para el 22 de agosto. Sabía que derrotando a Alexander Povetkin por el cinturón diamante de peso pesado del CMB podría ejercer maor presión como retador obligatorio al título mundial de Tyson Fury.

El británico llegó a ese combate, que tuvo lugar en el jardín de la mansión que tiene Eddie Hearn en Brentwood, como máximo favorito. Dominó en el inicio de la pelea y mandó dos veces a la lona al ruso en el cuarto asalto. Pero en el quinto, un upperecut de Povetkin al mentón lo mandó a dormir. Y ya no se levantó hasta que el árbitro dio por finalizada la contienda.

Apenas recuperado, Whyte pidió revancha y Haern no tardó en conseguirsela, aunque advirtiéndole del riesgo que una nueva derrota supondría para su carrera. La nueva fecha se fijó para el 21 de noviembre y parece ser demasiado pronto en relación al gasto físico que se hizo en el primer pleito.

Esa misma consideración hizo Mauricio Sulaiman, presidente del CMB, durante la última rueda de prensa virtual de la que participó: «Por lo que tengo entendido, Dillian Whyte todavía está suspendida por la Junta de Control de Boxeo Británico y tiene que pasar por exámenes médicos. El CMB no ha recibido ninguna comunicación de ningún tipo para una revancha», comenzó diciendo.

Y aclaró: “No fue un TKO. Lo que recomendamos absolutamente después de un nocaut como este es a partir de 30, incluso 60 días sin contacto, sin entrenamiento. Y me sorprende que el CMB no haya recibido ninguna comunicación. Y me sorprende que hayan programado una revancha dentro de los tres meses posteriores a la pelea original. Por lo general, cuando se hace una pelea, se hace y se anuncia con una sanción del CMB».




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