Cinco normas básicas para todo corredor

A medida que habilitan salir a correr en distintos rincones del continente, es esencial ser disciplinado, tanto con los protocolos que dictan las autoridades, como con las pautas implícitas del running.

Tanto los que se inician en la actividad, como los que adoptaron el entrenamiento como estilo de vida, son invitados a seguir estos consejos para sentirse mucho mejor en cada sesión, especialmente a medida que aumentan los kilómetros. 

ELEGIR LAS RUTAS:

Uno de los primeros consejos para correr es saber por dónde hacerlo. ¿Por asfalto, por caminos de tierra o senderos pedregosos? ¿Por zonas llanas o por áreas con desniveles importantes? ¿En entornos seguros o con cruces de vehículos? ¿Un trote corto o un fondo largo? Antes de salir, es importante calcular cuánto tiempo va a durar tu entrenamiento y por dónde. Eso permite dosificar esfuerzos, manejar los ritmos y evitar las sorpresas a lo largo del camino.

OBJETIVOS CLAROS:

Los objetivos al correr no son necesariamente competitivos (hay muchas cuestiones personales que se acoplan al running). Perder una cifra concreta de kilos, completar una media maratón, adquirir el hábito de trotar, etc. Los planes específicos de entrenamiento, que  indican cuánto correr, cuándo descansar, cómo alternar los ejercicios y otras cuestiones, son la herramienta primordial para cumplir las metas fijadas. Para eso, contratar un entrenador, ingresar a un grupo de running o descargar apps e  información fiable de la web son el vehículo para recorrer ese proceso.

MOVILIDAD ARTICULAR ANTES Y ELONGACIÓN POST:

Tarde o temprano no estirar adecuadamente acaba pasando factura. Por eso hay que realizar movimientos articulares y activaciones antes de la sesión de entrenamiento pone los músculos y tendones a tono y previenen los temidos tirones y molestias. Además, hay que estirar después de correr para evitar lesiones de mayor alcance.

Dedicarle unos minutos antes y después de cada salida hace que la musculatura no pierda elasticidad y, en definitiva, permanezca en buen estado con el paso de los tiempo.

EQUIPACIÓN ADECUADA:

No existe la zapatilla perfecta para todo el mundo porque cada corredor tiene sus necesidades. Por tal motivo existe una inmensa variedad de modelos que se adaptan por tipo de pisada, peso, superficie, distancia y ritmos objetivos.

Quien sospeche si es pronador, neutro o supinador, lo ideal es someterse a un estudio de la pisada y luego elegir el modelo correcto (en base a las necesidades y no al diseño y color en lo posible).

En cuanto a la indumentaria, los tejidos transpirables y las prendas con costuras planas, evitan rozaduras y facilitan la evaporación del sudor.

HIDRATACIÓN:

Antes, durante y después, la hidratación es un factor fundamental para que el cuerpo trabaje de la eficientemente y se recupere de la mejor manera (además de evitar mareos, golpes de calor u otras consecuencias por deshidratación) tanto con clima cálido como en días fresco e invernales –en su justa medida-.

Beber durante los entrenamientos, además de ayudar a evitar la deshidratación, entrena al cuerpo y la mente para las competencias de largo aliento en las que es fundamental reponer fluidos. 

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