El Rolfi Montenegro reveló cómo se enteró del atentado a Cabañas

 

Cualquier atentado y signo de violencia injustificada es repudiable en todo el mundo. Sin embargo, lo que le ocurrió a Salvador Cabañas, reconocido delantero y figura mundial con un futuro muy prometedor, será recordado por mucho más tiempo que otros crímenes similares.

Por el contexto, por la calidad del futbolista y por las competiciones que se venían (era una de las figuras apuntadas para el Mundial de Sudáfrica 2010), el balazo que sufrió el paraguayo, mientras era profesional del América en un bar de Ciudad de México, ya forma parte de la historia triste del futbol.

En ese marco, América Monumental tuvo el placer de charlar con Daniel Montenegro, quien se refirió al duro atentado del exfutbolista: «No lo podíamos creer. Me acuerdo que me levantaron de la cama y no entendía nada. Sonaba mi teléfono de madrugada y sabía que no era algo normal. Primero me dijeron que le pegaron un piedrazo a Salvador, y ahí lo minimicé. Después me dijeron que se trataba de un balazo. Ahí nos levantamos rápido y salimos para la clínica, sin entender lo que significaba un balazo en la cabeza».

 

«A medida que pasaba el tiempo nos dábamos cuenta de la gravedad de la que estábamos hablando. Yo a Chava lo quería mucho y decía que me habían adoptado los paraguayos (había muchos en el plantel). Todos estábamos en el mismo barrio. Lo de Cabañas me pegó muy duro. Un día me lo encontré en mi casa en Argentina, había venido a saludar. Ahora me ilusiona mucho verlo bien y me alegra que tenga una vida diaria normal y pueda estar con su familia», agregó.

El Rolfi Montenegro llegando al hospital donde estaba internado Cabañas (Jam Media)

Por otra parte, recordó lo que era el centroatacante dentro del campo: «En la cancha me la hizo mucho más fácil. Tenía que conectarme con él y ser un complemento. La adaptación me la hizo mucho más fácil. Me hizo sentir muy cómodo y estar cerca de él fue un privilegio. Pude jugar con Chava y (Christian) Chucho Benítez, una clase tremenda de jugadores. Nosotros a veces solo teníamos que acompañarlos».

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