No podemos más con la anécdota que contó Agüero sobre Messi

La pandemia mundial hizo que muchas personas se reinventen buscando no volverse locos estando tanto tiempo encerrados en sus hogares. En ese contexto, durante la cuarentena, fueron adquiriendo diferentes habilidades que con el paso de los días, perfeccionaron a tal punto de convertirse en los mejores en algunos casos.




Miren sino lo que pasó con Sergio Agüero, que aprovechando el encierro se metió en el mundo de Twitch y hoy en día es uno de los streamers más mirados del mundo. Además, cuando el fútbol retomó su actividad, el sufrió una fea lesión y por ende tuvo todavía más tiempo parado, con la chance de sentarse frente a la cámara para entretener a miles de espectadores.

Fue el 22 de junio ante Burnley, por la Premier League, que se rompió los meniscos de su rodilla izquierda, la cual ya tenía afectada previamente, por lo que debió operarse estando de baja largos meses. Ya volvió a entrenarse con el Manchester City, pero le falta para ser tenido en cuenta por Guardiola.




Mientas, sigue generando contenido sin parar por las redes, y en esta ocasión se soltó hablando sobre su relación con Lionel Messi, regalándonos una anécdota hermosa sobre lo que él llamó su «matrimonio desgastado» con el del Barcelona.

«Hay varias, pero cuento una de siempre. Estamos mirando tele y en un momento él se da vuelta y se va a dormir. Yo sigo mirando tele para tratar de dormirme, pero se ve que hay veces que me duermo y dejo la tele prendida. Y al otro día, a la mañana, me putea diciendo que siempre dejo la tele prendida. Imaginate que desde los 17 años concentramos juntos, yo ya tengo 32 y él un año más. Yo estoy re facha, estoy re joven”, tiró entre risas.

Luego, motivado por la gente que estaba mirando, siguió: “El es muy quejón. Capaz entrenamos a la tarde y llegamos siete y pico al hotel. Comemos a las 21, entonces tengo tiempo, pero Leo llega y se baña al toque. Entonces yo me quedo en calzoncillos boludeando en la pieza, pasa el tiempo y faltando media hora ya me empieza a decir que en 30 minutos hay que bajar a comer».

Y cerró: «Me apura. Entonces yo me quedo con el celular, boludeo y él de nuevo ‘dale que quedan 10 minutos’ y yo ‘pará’. Él me dice ‘siempre llegamos tarde, hace una hora que estamos acá’ y yo ‘ahí voy’. Ya empieza la mala onda, a él no le gusta llegar justo”. 

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